Trabajar como gigoló
A diferencia de los hombres de compañía, los gigoló se dedican a la prostitución masculina y prestan servicios sexuales. En la mayoría de casos se busca sólo clientes femeninos, pero algunos hombres acceden a tener relaciones homosexuales a cambio de grandes sumas de dinero.

Se trata de una de las profesiones más antiguas del mundo y se requiere ser especialmente guapo, al igual de importante es tener un cuerpo escultural muy bien cuidado. Las mujeres que suelen contratar estos servicios suelen ser muy exigentes y caprichosas. Si te interesa, puedes preguntar a alguna agencia de contactos, suelen ser bastante serias y profesionales.

Algunas agencias de Madrid y Barcelona reciben hasta 20 solicitudes al día de hombres dispuestos a realizar el oficio. En otros países como México, Colombia o Chile también está creciendo mucho la demanda. A grandes rasgos lo que piden son hombres cultos, con buen aspecto, pero especialmente que tengan conversación. Está claro que una mujer de más de 35 años no busca solamente un físico perfecto, sino que desea más. Además, según dicen el tamaño no importa para ser gigoló.

A modo orientativo las tarifas pueden variar según la agencia pero rondan los 200 euros la hora (con café incluido), 700 euros por 6 horas de compañía (más alojamiento) o hasta llegar a los 1.500 por día completo.

Sin embargo, los precios son mucho más inferiores en foros y páginas de contacto por Internet. Desde 50 euros hasta los dicen hacerlo gratis. En cualquier caso siempre es mejor trabajar mediante una agencia para tenerlo todo cubierto y asesoramiento de cómo realizar el trabajo.